Deuda técnica: cuándo tomarla y cuándo pagarla
No todo atajo es deuda
El código simple que basta para la necesidad actual no es deuda, aunque no sea general. La deuda es la elección consciente de una solución que costará más después: una duplicación que se sabe que se dividirá, una prueba aplazada, una estructura de datos que no sobrevivirá al crecimiento.
El código malo escrito por ignorancia no es deuda sino un fallo futuro. La distinción importa porque el tratamiento es distinto.
Cuándo conviene tomarla
Cuando aún no sabes si la función se quedará. No tiene sentido construir infraestructura perfecta para algo que podría borrarse en un mes.
Cuando hay una ventana de tiempo real: un lanzamiento, un cliente, una regulación. Pero entonces registras qué se aplazó, dónde en el código y la señal que obligará a volver.
Cómo pagar sin parar todo
“Paramos un mes y ordenamos” casi nunca se aprueba. Lo que funciona: pagar sobre la marcha — cada vez que tocas una zona problemática, mejorarla un poco. Y asignar una parte fija de cada ciclo al mantenimiento, como se asigna a las funciones.
Prefiere pagar en sitios que se tocan mucho. El código feo que nadie ha abierto en dos años no es tu problema.
En profundidad
Gestiona la deuda en la misma herramienta que las tareas, con una etiqueta y el motivo por el que se tomó. La deuda que no se registra no es deuda sino una sorpresa. Una métrica práctica: cuánto tarda hoy un cambio pequeño en una zona; si sube, es la deuda hablando.