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Métricas de éxito que no mienten

En una línea: Elige una métrica ligada al valor que recibió el usuario, y a su lado una que te impida romper otra cosa.

Métricas de vanidad

Registros, inicios de sesión, clics. Casi siempre suben y no prueban nada. Una buena métrica baja cuando haces algo malo: esa es la prueba.

Sustituye “cuántos entraron” por “cuántos completaron la acción por la que vinieron”, y “cuántos se registraron” por “cuántos volvieron la segunda semana”.

Un par de métricas, no una

Cada métrica principal necesita una que la equilibre. Velocidad frente a calidad. Tasa de automatización frente a satisfacción. Ingresos frente a cancelaciones. Sin el equilibrio, cualquier equipo encontrará cómo mejorar la principal a costa de otro sitio.

Pon ambos números en el mismo panel, uno al lado del otro.

Antes y después

Mide dos semanas antes del lanzamiento. Sin una base, cualquier número posterior es una historia que puedes contar en ambos sentidos. Si puedes, lanza a una parte de los usuarios y compara con el grupo que se quedó en el estado actual: es la única forma de separar el impacto de la estacionalidad.

En profundidad

Define la métrica como una consulta guardada, no como un número que alguien calcula a mano una vez al mes. Una métrica que exige trabajo manual deja de medirse justo cuando se vuelve interesante. Añade desgloses: por tipo de usuario, por antigüedad, por canal; un promedio estable suele ocultar una caída aguda en un segmento.