Investigación de usuarios en tres días
Pregunta por el ayer, no por el mañana
La gente es mala prediciendo lo que hará y buena describiendo lo que hizo. En vez de “¿usarías una herramienta así?” pregunta “cuéntame de la última vez que te topaste con esto. ¿Qué hiciste?” La primera respuesta es cortesía; la segunda son datos.
Pide que te lo enseñen. Quien te muestra la hoja de cálculo que mantiene revela en dos minutos lo que no diría en una hora.
Una estructura de conversación que funciona
Cinco minutos de contexto, veinte sobre el último caso en detalle, cinco sobre lo que más molestó. No presentes tu idea hasta el final: en cuanto lo haces, la persona pasa a ser cortés.
Cinco a siete personas del mismo rol bastan para que los patrones se repitan. Si cada conversación te sorprende del todo, hablas con grupos demasiado distintos.
Qué hacer con ello
Tras cada conversación escribe tres líneas: una cita, un dolor y qué cambia en el plan. Al final de la semana tienes una página que zanja discusiones mejor que cualquier presentación.
En profundidad
Mejorar un producto existente también empieza observando. Sienta a un usuario ante la pantalla, dale una tarea real y guarda silencio. Cinco minutos de silencio mientras alguien busca un botón valen más que cualquier debate interno de diseño.