Seguridad · Principiante

Un modelo de amenazas en una hora

En una línea: Esboza qué tienes, quién podría quererlo y dónde cruza un límite, y obtendrás una lista de prioridades real en vez de una corazonada.

Cuatro preguntas

¿Qué protegemos? Datos de clientes, dinero, disponibilidad, reputación. No todo vale lo mismo.

¿De quién? Un escáner automático, un atacante aleatorio, un competidor, un insider, un socio comprometido. Cada uno tiene capacidades distintas.

¿Dónde están los límites? Cada lugar donde un dato cruza zonas de confianza: navegador al servidor, servidor a la base de datos, sistema al proveedor.

¿Qué pasa si...? Describe tres escenarios malos en una línea cada uno y ordénalos por daño y probabilidad.

Dibujar antes de hablar

Un boceto simple de los componentes y las flechas entre ellos revela más que cualquier debate. Cada flecha es una pregunta: quién autentica a quién, qué está cifrado, qué se registra.

El resultado

Una página con cinco riesgos ordenados y una acción propuesta para cada uno. Es suficiente para empezar, y ya es más de lo que tiene la mayoría de los sistemas.

En profundidad

Repite el ejercicio en cada cambio arquitectónico significativo: integrar un nuevo proveedor, abrir una interfaz, migrar a la nube. Un modelo de amenazas no es un documento único sino un hábito, y hacerlo en el momento del diseño es decenas de veces más barato que corregir después.